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Principales claves para saber cómo maridar el vino

Publicado el : 11/10/2017 10:00:00
Categorías : Productos de la Tierra de Cádiz

Principales claves para saber cómo maridar el vino

Uno de los puntos más complicados en el momento de una buena cena, saber hacer de forma correcta maridar el vino. Saber cuál es el adecuado para la comida que estamos disfrutando es sin duda un gran reto, pues este arte nos dice que debemos hacer que el vino y la comida armonicen sin que uno domine por encima del otro. Es en este punto en el que se vuelve un poco más difícil, al ser un punto de vista subjetivo y cada persona tiene una percepción propia y por ende gustos propios.

Pero esto no tiene que ser un problema, seguir ciertos parámetros puede resultar muy útil en el momento de elegir como maridar, aunque existe una fórmula clásica que dicta que los pescados deben acompañarse con vino blanco y las carnes deben ser acompañadas con vino tinto. La realidad al día de hoy es que, a diario se ve una explosión de nuevas variedades de uvas, bodegas y vinos, lo que ha llevado a que el maridaje dé un vuelco total.

Se debe tener presente que aunque existen unas normas sobre cómo maridar con vino,  sigue siendo una decisión que se basa en cuestión de gustos, por lo que en el momento de elegir uno u otro vino estará sujeto al tipo de menú que nos estemos planteando, unido al gusto personal del comensal.

Pautas básicas en el maridaje con vino

Existen algunos pequeños puntos que debemos tener en cuenta en el momento de elegir, empezando por pensar en el vino y la comida como un conjunto y no como dos elementos separados. Esta regla nos recuerda que estamos buscando una armonía que funcione en nuestro paladar, para lo que podemos aplicar un truco sencillo, si al tener el plato y el vino en frente, sientes que los dos se complementan aromáticamente, es porque el maridaje funciona.

Ahora debes entender el peso y equilibrio de las comidas y los vinos. En el caso de los alimentos el peso se define en base a sus ingredientes, la cantidad de grasas que lleva, entre otras. Puede parecer complicado, pero esto es algo más bien intuitivo, por ejemplo es más pesada una lasaña con salsa boloñesa que una ensalada mixta. En el caso de los vinos, el cuerpo y la intensidad del sabor determinarán el peso, que a su vez estará definido por el contenido en alcohol del vino, el tipo de uva utilizada y  la región en la que se produce entre otros factores.

Teniendo eso en mente a la hora de buscar el equilibrio entre el peso del plato y el del vino, se debe intentar que ambos tengan un peso similar, por lo que al servir ciertos entrantes ligeros y ensaladas, se debe hacer con vinos blancos jóvenes, como el Vino Blanco Entrechuelos los pescados blancos y mariscos con vinos blancos más estructurados, los pescados azules o pescados con salsas pueden ir bien con tintos jóvenes como el Garum de Luis Pérez y los tintos crianza como Ibargüen Roble serán un excelente acompañante para las carnes a la brasa, asados, quesos curados, entre otros.

El maridaje por contraste o por asociación

Debes tener presente que un plato se puede conjugar con un vino a partir de dos principios fundamentales, por asociación o por contraste. En el primer caso la idea es que el vino y el plato se complementen, la sensación que nos debe producir se puede asociar por color, por temperatura, por textura o por sabores, esto quiere decir que se pueden relacionar pescados blancos con vinos blancos, postres con vinos dulces, etc.

En el caso de realizar el maridaje por contraste, se busca lo contrario. El equilibrio entre platos y vinos se da a través de sensaciones opuestas. Por ejemplo, una comida con bastante picante que irá muy bien con un vino blanco seco, proporciona una mayor sensación de frescor, servir quesos muy fuertes y salados con un vino dulce suavizará el potente sabor del queso.

Finalmente se debe considerar la acidez en el vino y la comida. La idea con esto es que la acidez de la comida aminore la sensación ácida de vino, lo que suavizará los taninos y traerá el sabor frutal y la dulzura del vino a nuestro paladar. Esta acidez también ayuda a deshacernos de la sensación grasosa y aceitosa de algunos alimentos.

Esperamos que estos pequeños puntos que ayuden al momento de escoger un buen vino para una gran cena.

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